domingo, 16 de mayo de 2010

LA “GLOBALIZACIÓN” Y SUS POSIBILIDADES

La vigésimo segunda, última y vigente, edición del Diccionario de la Real Academia Española (1992), define a la “globalización” como una “tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales”, pero éste término ha trascendido hoy en día los límites de su definición nominal habitual. En efecto, la “tendencia” que aparece en la definición dada como una “realidad impersonal” es un movimiento sostenido por las relaciones interpersonales. De manera que aunque los filósofos se resistan trasciende el ámbito meramente político y económico y nos dice algo “acerca del hombre”. Una “tendencia” no ya de mercado sino de que nos habla acerca de una manera de ver el mundo y de relacionarse con los demás hombres, con los que trascienden, a su vez, las fronteras de sus propios Estados.


La “globalización” no es sino el modo de llamar a la, clásica y en desuso ya, “tendencia cosmo/polita”, es decir, aquella que invitaba a considerar a los “Estados Modernos” como si fuesen las antiguas “pólis” (“ciudad”, en griego) trascendiendo sus propios límites y pretendiendo extender por sobre sí hacia el “cósmos” (universo)… en un “estado de apertura” sin límites geográficos ni temporales. El fenómeno de “intercambio de mercancías” (o el comercio en general) fue uno de los principales elementos de “unión” y “desunión”, así como antiguamente lo eran las “alianzas políticas” –incluso aquellas que requerían de una “legitimación matrimonial”. Pero hoy, con los avances tecnológicos, el hombre tiene a su disposición otros y más inmediatos, libres, “autónomos” y “a la mano”, elementos de comunicación con “los otros” (habitantes del Universo). El avance técnico puesto al servicio de los medios de trasporte primero, desde el siglo XV, y los medios de comunicación en el siglo XIX y principio del XX han dado comienzo a una “nueva era antropológica” que llega al colmo en lo que he decidido llamar “la revolución cybernética” de fines del siglo XX y principios del XXI. Pues tan vertiginosa, tremenda y poderosamente se ha desarrollado la “Red” de sistemas informáticos, y la computación misma, en los últimos años que hoy ya no es posible a los jóvenes imaginarse un mundo sin “Short Message Service” (o “SMS”, como se les dice al “servicio de mensajería breve”) o la “Chat” (“charla” por computadora) o la “InterNet” (o la “Red Internacional” de comunicación). Con éstos, entre otros medios, las distancias se han acortado y hecho añicos, y las presencias se volvieron “virtuales” y, como una “pandemia”, se ha extendido este fenómeno a lo largo y ancho del “Globo”. Por eso la “globa/lización” hoy nos exige ser considerada desde más puntos de vista que los que nos brinda la Política y la Economía; pues ya que es un “asunto del hombre” se ha de incluir entre las “cuestiones filosóficas”.


Tal vez se debería considerar seriamente la posibilidad de incluir el fenómeno denominado “globalización” dentro de la “antropología” (así como se está trabajando hoy en torno al “multiculturalismo”), porque es un hecho que “el hombre contemporáneo” es un hombre que vive (en un mundo) “globalizado”, en un “cotidianeidad globalizada”, donde la técnica lo pone de continuo por fuera de su propio tiempo y espacio; fracturando estas barreras. Y hasta sería interesante rever la definición planteada al comienzo, por esta otra o algo similar: “la globalización es la tendencia del hombre (antropológica) a extenderse más allá de sus propias posibilidades, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales, incluso al punto de volverse una individuo con una mayor susceptibilidad a perder el sentido de ‘su tierra’, de su historia, de su Cultura, de sí…”. En efecto, y por ejemplo, la “revolución cybernética” de la que somos testigos cada vez que nos echamos a “navegar por la InterNet” no sólo ha traído una ampliación y consideración “optimista” de los horizontes del hombre presente puesto que también le ofrece la posibilidad de dejarlo a merced de un naufragio... Curioso es que la palabra griega “kyber” (devenida en “ciber”) designa al “timonel de un barco”. Por eso, y siguiendo esta sugerencia etimológica, debemos estar atentos a que éste “barco”, que llamamos mundo o Globo, no quede ha merced, por la naturaleza misma del “proceso globalizador”, del naufragio de la “NetGlobal”, de sus propias leyes, que no conoce de límites ni de “ética” (por su naturaleza impersonal), y que nos puede, eventualmente, comenzar a sumergirnos en el más terrible de los anonimatos y de la “pérdida identidades”; convirtiéndonos en elementos de un “Sistema Anónimo” en el que podemos mantenernos unidos pero sin comulgar jamás.-



[Ciudad de Buenos Aires © 2009]

sábado, 24 de octubre de 2009

“SERÍAMOS MÁS INTELIGENTES SIN SARAMAGOS”

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NOTA: El siguiente artículo es una respuesta a las últimas declaraciones (que recomiendo leer antes de la presente crítica) del escritor portugués publicadas en Revista Ñ, y disponible en: http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/10/22/_-02024502.htm
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Es extraño que un filósofo reaccione ante alguna declaración de algún “artista”, pero a lo largo de mi formación intelectual he estudiado Teología y, muy especialmente, exégesis histórico-crítica de las Sagradas Escrituras, y, francamente, estoy un tanto harto de soportar respuestas, declaraciones, idioteces, que algún “ateo ordinario” quiera utilizar para captar la atención que no puede alcanzar con sus obras, a manera de promoción, o anticipación de su “creación”, que tan siquiera tiene como objeto en sí lo que es “dicho” en entrevistas publicitarias. En efecto, así, sistemáticamente, procede el Sr. Saramago. “Impunidad literaria” puede tener cualquiera, pues la literatura es una forma de arte, y en la obra uno puede expresarse de un modo libre. Pero este tal Saramago, es un simple periodista y ensayista! que últimamente ha ignorado la diferencia de géneros (discursivos y literarios) existentes, aunque no el gran impacto mediático que pueden tener algunas declaraciones que, para algunas personas, lo tomarán como referente en materia de pensamiento y cultura. En efecto, a guiarse por sus propias palabras, en materia de “cultura religiosa”, José Saramago no hace más que demostrar ser un completo ignorante o, lo que es peor, un hombre falaz: quiere, bajo el ropaje de la “libertad literaria”, suplir su ignorancia con su fantasía. ¿Importa? Si la gente común no sabe: ad ignorantiam, le llamamos en filosofía a este tipo de falacias, y es lo que el escritor no cesa de cometer al hablar de asuntos religiosos, entre otros muchos. El Nobel no le concedió mayor sapiencia de la que no tenía. Remitir a “el Nobel de Literatura” (1998) en materia de “religión” o “actualidad” es otra falacia: ad verecundiam, le dicen a ésta. ¿Debo mencionar el olvido estúpido y necio de José Saramago de todas las obras de beneficencia, de caridad fraterna, y en favor de la vida que han hecho “las religiones”, y tantos “hombres religiosos” (Gandhi, Martin Luther King, Madre Teresa, entre los más nombrados), inspirados también en la “Biblia” –y sus gestos grandiosos que no pueden dejar de considerse por respeto a la realidad, y a la Historia, más allá de toda creencia?
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Por sus declaraciones recientes, queda evidente, que el “periodista” portugués, devenido en “ensayista”, no ha leído más que un puñado de pasajes de la Biblia, al azar y de modo demasiado tendencioso (ateo, “sin interés”, como se deriva de sus declaraciones –pues afirma que la Biblia no le llama la atención, sino, por supuesto, más que para robar argumentos y elementos para escandalizar a un montón de gente que su “sereno resentimiento comunista y ateo” le lleva a herir en su susceptibilidad). Ni siquiera la dignidad tuvo de realizar el esfuerzo de acometer un estudio, una “introducción seria” a las Escrituras –cosa exigible a un “pretendido intelectual” de su “talla nobelesca”. Habla, escribe, escandaliza y hace dinero con lo que la gente ignora y cree “de palabra o débilmente” o a través de programas de “pseudociencia” o de algunas críticas hechas por algún cualquiera, con espacio en algún Medio de comunicación, con una cierta lógica, al menos para el oyente. Éste es el punto urticante! No tiene idea de qué está hablando –no se si por senilidad, idiotez, ignorancia o astucia comercial. Pero identificar al “Dios” con las “religiones” (es un hecho ya de suyo reprobable), y a éstas con la “Biblia” (en general) y a la Biblia, de nuevo con las “Guerras” (santas o de la índole que sea), y a éstas con los “relatos míticos del Génesis” es demasiado para cualquier investigador y estudioso serio. (Supongo que “no le estaría permitido”, en efecto, a un “creyente –ya sea judío o cristiano– serio”, tampoco “burlarse” del ateísmo.) Además, cuánta desfachatez hay en este infantil y falaz escritor miembro del Partido Comunista Portugués que, en 1965, celebró el VI Congreso del PCP guiados por el Documento de Álvaro Cunhal El camino hacia la victoria -Las tareas del Partido en la Revolución Nacional y Democrática-, que no contenía, precisamente, palabras de paz y fraternidad, precisamente!

Un cuatrimestre de Teología hubiera cursado este periodista ateo y haragán y ni su Evangelio según Jesucristo (1991) ni su Caín (2009) hubiesen visto la luz, porque hubiese aprendido un par de códigos de respeto por aquellos que consideran a los textos que constituyen las Sagradas Escrituras páginas con un hondo contenido “místico” o espiritual, y la intención estrictamente “teológica” de los autores que compusieron estos relatos considerados por muchos, durante siglos, como “sagrados”. En efecto, José Saramago, cometiendo un craso error, llama “Biblia” al puñado de pasajes que leyó sin ningún criterio y formación! El Evangelio, por ejemplo, que forma parte de “la Biblia” a la que él se refiere, y que tampoco se detuvo demasiado en leer antes de componer su anterior controvertida obra acerca de Jesús de Nazareth, no es más que la propuesta de una vida de fraternidad y respeto por los que nos manda llamar “hermanos”, al igual que el mandamiento del “no odies a tu hermano… Ama a tu prójimo como a ti mismo” –del libro del “Levítico” de la Toráh, capítulo 19:17-18. ¿Y Caín? Es un personaje de un hermoso relato mitológico del año 900 a. JC. que trata de ser un signo para explicar, en lenguaje simbólico, el “origen” del odio entre hermanos del modo en que era habitual en aquellos años plagados de “dioses antropomórficos” (con rasgos humanos), como el que sopla a su escultura de barro y hace así al hombre… ¿Y las Guerras “en nombre de Dios”? Macabro plan de los hombres, fanáticos religiosos, que usaron a la Religión en un sentido idéntico al de José Saramago: a su antojo y con extrema senilidad, idiotez, ignorancia o astucia comercial, como el escritor utiliza y considera a la “Biblia”.

“Sin duda seríamos mejor sin Saramagos”, pues no sólo esta clase de gente no aportan nada al pensamiento universal, sino que hacen pensar (y tomar) “en serio” sus delirios literarios, queriendo convencer a sus oyentes y lectores desprevenidos que posee algún tipo de rigor sus opiniones, engañando del modo más soberbio y simplista. Por eso, “seríamos más inteligentes sin Saramagos” –concretamente, sin él y sin sus obras sobre Jesucristo y sobre los míticos personajes del Génesis, pues si no hubiese imaginado tanto y tan delirantemente, tal vez alguna persona hubiese tenido necesidad de “imaginar por sí misma” acercándose a “la Biblia” un conjunto de libros religiosos que fueron malinterpretados desde que fueron escritos por todo tipo y clase de personas, no de un modo diferente, en su gravedad, a como ahora debemos soportar la difusión de la interpretación absolutamente infundada y ficticia de este hombre que aprendió el arte de leer la Biblia burlándose y literalmente; dos cosas imperdonables. Un ateo “no puede” leer la Biblia (que es un libro religioso) con la intención de burlarse e interpretarla de cualquier modo, a menos que sea un idiota lleno de resentimientos y complejos –del mismo modo que yo no leería, de modo incompleto y siguiendo ningún orden y criterio, una “Biblioteca comunista” con el solo fin de criticarla, o tomar argumentos para mis ensayos, o no compondría una pretendida “biografía imaginaria” sobre Marx y la Revolución (o sobre el “mecánico” que fue José Saramago), así como tampoco me burlaría del Manifiesto, simplemente porque no soy comunista.

Se ha excedido una vez más José Saramago, y los que nos dedicamos a estudiar con seriedad “algunos asuntos” no podemos tolerar que la gente crea que sabe de qué está hablando, y engañe con sus tergiversaciones arbitrarias a quienes no han tenido la suerte de cierta formación intelectual. Sabido es que algunas “religiones” han sido fuentes de disensiones y hasta guerras; y que las interpretaciones de “la Biblia” han sido más o menos solidarias de algunas interpretaciones dogmáticas que contribuyeron, indirectamente, a la formación de estas conciencias religiosas. Ahora bien, si este Nobel ordinario hubiese tenido un décimo del genio del autor de los capítulos 2, 3 y 4 del libro del Génesis (consideremos que estos relatos datan del siglo IX a. JC.!) le volaría su torpe cabeza que, hace años, suple el conocimiento por la imaginación, y que abandonó el periodismo para suplir la “historia”, hace años, por el resultado de su “fantasía”. Claro que esto es más fácil, menos trabajoso y más rentable, pero también esto es el comienzo de su decadencia personal: el modo de quedar, frente al mundo intelectual, como un completo ignorante.

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martes, 13 de octubre de 2009

LA “LEY DE MEDIOS” o “DEL MÁS FUERTE”

Los perros van indefectible tras los huesos o aquello que perciban como una fuente de distracción, por reflejo instintual, no por habilidad ni nada causa compleja. Los Medios de Comunicación tienen, por su propia naturaleza y razón de ser, un dinamismo singular: siguen las noticias, persiguen novedades, muestran…


Pero en toda jungla alguien manda. La “Ley del más fuerte” bosquejada refinadamente por Thomas Hobbes en el 1641, en su obra Leviatán, en plena revuelta británica, y la teoría de la Selection Natural de Charles Darwin en El origen de las especies del año 1859, avalan la “necesidad” de un Orden y un Instinto de poder para perpetuarse en la existencia, sirviéndose de todos los recursos internos del organismo para adaptarse y seguir en la cadena (y carrera) evolutiva. Así son los animales. Siempre fueron así: búsqueda de poder y deseo de permanecer en él una vez poseído. Hobbes convenció al mundo que es necesario el Estado y Darwin de que las especies luchan con las condiciones del enviroment para perpetuarse.


Pero somos animales, y no podemos nada contra ésto. Los Medios no son la excepción: siguen el hueso. Y la Presidente, o quien esté detrás de sus ostentosos atuendos y revoque, hizo bien el juego. Acostumbrado este “sistema” a distraer, ocultando, mintiendo, confundiendo, lazó un hueso para distraer a un Congreso completo con una Ley que ponía en “peligro” los intereses de algunos Medios más poderosos y fuertes en esta Jungla argentina. Y entonces, comenzó la guerra. Pero, junto con ella, comenzó algo peor: la relativización de todo lo que ocurre más allá de las cámaras y micrófonos: LOS MEDIOS ESTÁN PREOCUPADOS Y OCUPADOS. El Congreso, que en poco tiempo se renovará, cuenta, antes de que asuman, con LEGISLADORES CON OBJETIVOS CLAROS: Reformular una Ley de Medios, que, a decir verdad, no incumbe más que a unos pocos con poder y expresión (pues LOS POBRES SON EXPERTOS EN NECESIDADES INSATISFECHAS, no saben nada de justicia, ni de igualdad, ni de libertad, ni de expresión). ¿Y la demás gente? “Nos siguen distrayendo con fábulas” ­sigue repitiendo León Felipe desde su tumba sin flores… donde supo cantar el sufrimiento del pobre!...


domingo, 11 de octubre de 2009

“DENGUE”: EL RETORNO?

Ayer supe que estábamos de nuevo en problemas. León Felipe, el poeta español, el siglo pasado ya había dicho: “Nos siguen distrayendo con fábulas”. Parece que es cierto. Ayer entré a la Sala de Profesores de uno de los Colegios donde doy clases y me encontré con “folletería” enviada del Ministerio de Salud y de Educación, Presidencia de la Nación, titulado: “La Escuela contra el Dengue”. Los colores de la folletería… Celeste claro, celeste oscuro, letras blancas y azules, poco negro y mucho rojo! “¿Qué es el Dengue?” “¿Cómo se transmite?”, etc. EL DENGUE HA RETORNADO. Pero, ¿puede retornar quien nunca se ha ido? Las larvas no han sido exterminadas del año pasado a esta fecha. EL DENGUE NO SE HA COMBATIDO (las fumigaciones fueron para las fotos!). Ahora, una nueva “psicosis” nos espera. La vacuna contra la “Gripe A” ya se está dando en Estados Unidos. Australia, según me han informado, la tiene lista pero tiene que esperar que el “Reino del Norte”… –y de ahora en adelante se pelearán por los números y la conveniencia de quienes “venden salud” bajo la forma de ampollas… Mientras los Hospitales no daban abasto atendiendo casos hipotéticos de “Gripe A” las larvas del mosquito Aedes Aegypti seguían vivas y multiplicándose! ¿El Gobierno lo ignoraba!

Me alarmó, enojó y robó un insulto dirigido a quienes se empecinan en subestimar a la población –¿cómo pueden seguir tratándonos como idiotas los idiotas? ¿quién es el idiota, en verdad? Es claro que los gobernantes, y no sólo el Ejecutivo! KK, están en la “Ley de Medios” (tocando a los Mass Media se aseguraron distraerlos como parásitos!), y los Medios van detrás de esa sanción de Senadores como si fuesen perros tras un hueso. Nadie discute su importancia, pero, hay prioridades! (por ejemplo, aun los discapacitados tienen la Ley 22.431, firmada por Videla y Martínez de Hoz, en el año 1981! –pero, claro, eso mueve muchos más intereses, créanme) ¿Alguien puede negar que hace meses nos vienen distrayendo con “esta fábula”? Recordemos cómo la última “crisis sanitaria” fue vencida, aplastada, por las Elecciones Legislativas, y se esfumó todo lo sucedido. Y ahora, ya está todo nuevamente dispuesto: la folletería está preparada, ya ha sido enviada esta semana!, por si hay una nueva derrota: “el Dengue”. Siempre estuvo con nosotros; como la gripe, como tantas pestes amigas de la pobreza y del subdesarrollo. Y ahora nos espera que comiencen a aparecer los primeros casos, de nuevo, y de una “nueva psicosis” generalizada (con algún fundamento real) seremos víctimas. Y los Medios se tendrán que ir tras otra noticia, serán distraídos con la salud de la gente, con una amenaza nueva… y los debilitarán, otra vez.


EL DENGUE NUNCA SE HA IDO, pero retornará ahora, porque no se ha fumigado! –por dinero, por falta de conveniencia, por imprudencia, por delincuencia! El Código Penal sostiene, sintetizo, que “aquel que ponga la vida del otro en peligro”… (Arts. 89 y 90). No nos extrañemos que todo tenga una explicación política. Tal vez la aparición del folleto “La Escuela contra el Dengue” no sea casualidad. Por las dudas, cuidémonos y comencemos a tomar medidas, antes de conocer el destino de la Ley de Medios: EL DENGUE HA NUNCA SE HA IDO, pero ahora, en estos días, será conveniente dedicarle tiempo, espacio, preocupación y diálogo; no vaya a ser cosa que se pueda ver alguna derrota, nuevamente del oficialismo, este descarado Gobierno que aprendió la destreza (el arte lo guardo para la gente “con espíritu”) de “seguir distrayendo con fábulas”, o mejor dicho, y para peor de todos, a distraernos con el peligro de nuestra salud, que coincide con el peligro de disminución de “su poder”. Los mecanismos de permanencia en el poder, parece que siguen lindando con la desvergüenza y la criminalidad. Y, mientras tanto, el Pueblo, sigue siendo víctima de quienes tienen a su cargo la provisión de su bienestar integral y la administración de su poder y recursos.-


“REFLEXIÓN INTEMPESTIVA”

[…] Existe, digamos, y “persiste” en algunos ámbitos y para algunos intelectuales adogmáticos, una rama de la Filosofía que los antiguos llamaban “Filosofía Práctica” que se dedicaba a los asuntos “éticos” (lo concerniente a las acciones humanas, su clasificación y análisis) y una actual disciplina vinculada a la “Ética” llamada “Bioética” dedicada, especialmente, a los asuntos vinculados al cuidado de la vida del individuo humano y su supervivencia.


Aunque el pensamiento divague por tiempos y espacios remotos, el responsable de elegir el texto de la portada de este sitio es un persona que vive en la “Argentina”, y, más precisamente, en la Ciudad “Autónoma” de Buenos Aires –islotes aparentes en medio de un “Mundo” que está mejor o peor que ella –depende desde donde se lo mira, tanto geográficamente como en razón de la perspectiva que se escoja para la valoración. Pero, en esta Argentina, ¡cuánta nostalgia de un pasado que pudo ser!… “Argentina” se presenta, no sólo a “los de adentro”, como una complicada realidad. Y, en ella “la Ciudad” se presenta como una isla pequeña (aunque creída “poderosa”) en medio de una mayor, y parece que no hay mucho más… La consideración espacial se complica al pretenderla delimitar. En cuanto a lo temporal… estamos en Julio del año 2009… en un Estado sin “constitución” de hecho; un Gobierno sin Plan (a menos que se considere la “política coyuntural” o, ni siquiera eso, ocasional como un plan); una “oposición política” que no se sabe aun si puede oficiar de más que eso en sentido puramente nominal, y que ni siquiera sabe con precisión qué significa eso de “oponerse”, en el sentido político concreto, práctico, democrático... La mayoría de los “políticos” no de oficio sino de antojo o “a dedo” constituidos –algunos con algunas ideas, pero un tanto abstractas y “grandes proyectos”, pero condenados a ser inaplicables en la realidad… Este “sistema” está viciado: hay situaciones que vuelven a repetirse y otras que deberían ser y no se dan jamás. Una y otra vez queda de manifiesto que, tristemente, una elección vale más que la vida y la salud de “la gente” –ya no nos debería asombrar! (lo pero es eso, que ya no nos debería asombrar). Cualquier cosa vale la pena sacrificar con tal de obtener más y más… votos para cualquier cargo, voz en el Congreso, poder en el Gobierno o en donde sea, dinero a cualquier cuesta, y privilegios, sean para lo que sean, no importa demasiado, pero privilegios, y comodidades y la posibilidad de asegurar, en la medida de lo posible, un poco el futuro, como sea; pues los cargos caducan, aunque se reciclan…


En las últimas semanas ha surgido un “signo” extraordinario más de nuestra “decadencia”: el de la “GripeA” (o “H1N1” –como se la llama, por su referencia genética, la misma que, según dicen, es llamada la “gripe española” por haber hecho de lo suyo en esa tierra en el año 1918!). A partir de este “signo vigente y alarmante”, la gente comenzó a “reflexionar”, o simplemente a tomar medidas, preventivas contra el posible contagio de un “virus”, y… siempre lo mismo: la “prevención panicosa” en vez de una “prevención” de verdad para “pre” (antes) “vencer” (impedir que advenga) el “virus”, no contrayéndolo! Parece una cosa no del todo “normal”. En efecto, el “virus Influenza” no se generó hace dos meses o desde la madrugada del 29, o el 30 de Junio… Hay tantas “pestes” aun vivas en nuestro país que se llevan un número de existencias humanas sorprendentes! Chagas, Dengue, Gripe Aviar (H5N1, también del género de Influenzavirus A; que amenazó ya con Pandemia en el 2007-2008), para citar nomás algunas. Y es que, además de las condiciones “globales”, es decir, las concernientes al “ecosistema”, hay responsabilidad Nacional y personal! A ver… Del “recalentamiento global” se acusa a los Estados Unidos, pero de las pestes… pensemos más ampliamente y no nos vayamos tan lejos (aunque tal vez debamos al hacer un análisis global): la responsabilidad es compartida! “Nacional” (quiero decir, gubernamental) y “personal”. Pues, por un lado, han cambiado los intereses de los políticos (¿han cambiado?); y, por otro lado, de nuestra gente ha cambiado la alimentación (de la clase baja hasta la alta, mucho carbohidratos, mucha comida-chatarra y muy poca nutrición! Créanme que las cifras son notablemente análogas), el cuidado de la higiene (la gente no se lava las manos), ni siquiera se atiende a las “buenas costumbres” bostezar, estornudar, toser “para abajo”, tapándose la boca, etc. Lo más triste de todo esto es que, en muy poco tiempo, esto se vuelva “anécdota” y no “una lección” (con o sin fundamento) y la gente pierda el sentido de “prevención e higiene personal permanente”, de posibilidad-de-contagio de algún virus o contraer tal o cual “enfermedad”, sea el que sea, siempre supongo que habrá alguna de turno, pues, en nuestro País, hay siempre pestes vigentes!


Si los filósofos no prestamos atención y reflexión acerca de “la realidad en su conjunto”, tal como se nos presenta a nuestra vista actual, “en nuestro mundo”, “en nuestra cotidianeidad”, nuestro oficio no está siendo más que el de una “enciclopedia” y nada más –útil, puede ser, pero no integral. Por eso, quienes queramos contribuir a ser levadura para una “filosofía nueva” no podemos dejarnos mucho tiempo estar. Y debemos hacer de nuestras “elevadas disquisiciones antropológicas” sencillos consejos humanos para salvaguardar la existencia y la calidad de vida que en ella se dan, y no solo me refiero a un “plan de sanidad físico”, sino también a un “plan de sanidad mental”, psicológico y social –puesto que según la definición de salud del Prólogo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud (2006), “salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. En Argentina, desde donde escribo, y sufro ante una realidad que supera a la ficción y linda con el chiste, no hay sólo enfermedades sino otros “males” que nos llevan a otros… y así la cadena se hace larga.


Por ejemplo, nadie puede negar que uno de los males más graves de nuestro tiempo es “la mediocridad”, que ha infectado ya todos los ámbitos de la existencia social. Quien manda o tiene poder hace un uso de él despótico, demagógico (esto hay mucho por estas tierras: “democracia aparente” en auténticas “dictaduras”) o directamente personal. Y quienes deben ambicionar “ser” más, “hacer mejor”; se conforman con “tener más”… Por otro lado, quienes “son” mandados, no se quedan atrás; muchos están al acecho, y otros, no aspiran más que al quietismo –otra forma, y tremenda, de mediocridad. No sólo el oportunismo es una forma de mediocridad, sino que también el que no hace las cosas de la mejor manera de que es capaz, sea cual sea la paga contribuye al entramado de mediocridad universal y se suma a la lista de “existencias neutras”. Nada cambia si no se pone para cada cosa la dedicación que nos hace dignos de la respiración. La tranquilidad de ánimo que da el “hacer todo lo posible y mejor” para cambiar es intransferible.


En lo “intelectual” o “discursivo” tenemos de continuo que escuchar o leer “falacias” (que no es una mentira como algunos dicen sino un argumento psicológicamente persuasivo, por sus componentes psicológicos y emotivos, pero lógicamente incorrecto!). La falacia o los recursos falaces se han vuelto la forma habitual de expresión, y no sólo los políticos, publicistas y Mass Media nos inventan “cuentos”; la gente vulgar aprendió a dar! –asimiló el arte de tanto recibir! La gente inventa su propia historia y se construye vidas o imagenes irreales, de fantasía, de deseo… –sirviéndose de los mecanismos psíquicos del que dispone su sistema mental más primario; y así niega, transfiere o proyecta, racionaliza, entre otras cosas. Curioso es que una de las falacias más usadas últimamente, es la de “causa falsa”, que se piensa, pronuncia o escribe cuando alguien le atribuye a un hecho una causa que no es la verdadera (pero que le va o conviene, o a la única que se puede llegar por su capacidad o “mecanismos” intelectuales) o cuando se la confunde por su secuencialidad temporal; es decir, por su cercanía o lejanía, según el caso, con la causa última o principal –y esta a cuántos ayuda a engañar y engañarse! Digámoslo con sencillez: hay “una mayoría” entre nuestra gente que es muy vaga y no quiere tan siquiera pensar! No quieren saber! No tienen coraje para enfrentar la realidad, ni la grande ni la propia: estamos incapacitándonos para la verdad, y esto es, a lo menos, triste, muy triste.


Por eso será que también “la hipocresía” está a la orden del día; pues una cosa llama a la otra, como si estuviésemos en una maldita cadena de fatalidades! “La única constante en el universo es que todos mienten. La única variable es acerca de qué” –reza una Serie televisiva actual norteamericana, y da a pensar en su verdad… Todo parece ser apariencia y, para muchos, aparentar; a veces, no queda otra que pensar que todo es diferente, que todos piensan “lo otro” –por eso, mejor no pensar qué piensan los demás, porque es muy posible que no acertemos; porque la palabra, la honestidad, la autenticidad y la integridad, hoy, están enfermas, al menos gravemente, en esta parte del Globo.


La inconciencia y el desatino le ganan continuamente por goleada a la cordura y a la precaución. El despilfarro de tantos y el desinterés de muchos, y ese “maldito aparentar”, no ayudan a construir un corazón noble, y mucho menos una noble Nación, sino que, cada vez, nos convierte en más egoístas y nos encamina a estropearlo todo. Porque cuando el valor fundamental es “salvarse uno”, entonces, el resto pierde! –no hay que ser gran pensador para deducirlo; si yo tengo de más, alguien tiene de menos! (parece idiota pero es verdad; si muchos tienen de sobra, ¿es muy descabellado pensar que algo anda mal?).


Y, para peor de males, abunda “el hambre” de verdad, “el desempleo”, “la falta de posibilidades”, de “metas y perspectivas y motivos” reales para incentivar a la juventud, la falta de “justicia” de todos, incluso de los que la piden –todos, en cierta medida, delinquen o fallan, incluso los que van a denunciar! Lo que abunda es la falta de igualdad para muchos, y la mentira de la existencia de la libertad de expresión! No es precisamente el reconocimiento y el premio el que sigue al decir la verdad (o lo que uno cree que es ella), ni siquiera de la mejor manera –si aquella los puede afectar en algo, aunque sea en su imagen.


Y para peor de mal, las más extravagantes fobias y el pánico conviven, sin problemas, con la locura del no sopesar las consecuencias de cada una de nuestras acciones (que las hacemos como si ellas no tuviesen ninguna consecuencia sobre los demás!)… “No pasa nada”, dicen algunos; y otros tan siquiera pueden salir a la calle, pues una de las fobias argentinas fundamentales, según expertos, es la “agorafobia” –la fobia a estar en “otros ambientes”, “con otros”, “en otro lugar rodeado de otros”. En efecto, gran cantidad de nuestra gente adquirió fobia a estar con los demás y a decir la verdad! ¿Para qué “ir a” o “estar con” si no los podremos engañar y tendremos que, llegado el caso, hablar seriamente y mostrar “nuestra verdad”? No, no, no. Por eso, muchos eligen sobrevolar la periferia y la frivolidad. Las “mentiras piadosas”, que abundan entre “los más santos”, ya no son como las de antes… son una forma legítima y aceptada de “comunicarse” ocultando la verdad, por hábito y hasta con absoluta naturalidad –se miente “por precaución”, por las dudas, por cualquier cosa, y se acepta y establece una manera falsa de hablar, de comunicarse, de ocultarse! O ese otro gran mal que es la crítica u opinión no pedida y que muchos sienten la necesidad de expresar, como si fuese un deber, como si se tratarse de una palabra redentora o útil o con algún tipo de poder más allá de su natural potencial destructor cuando no sin sentido (¿no se harta este País de tanta habla?! Todos siempre tienen algo para decir, aunque no sepan de qué se trata!).


No se puede mucho más aguantar en una sociedad donde parece que la mentira es la moneda principal con la que se realizan los intercambios sociales, es decir, las relaciones con los demás. “No se puede servir a dos señores”, dijo El Profeta. Es hora de comenzar por “nuestro pequeño mundo” y nuestra cotidianeidad a transformar las cosas si no no habrá un cambio jamás. No puede ser que si decimos la verdad las relaciones se quiebren, y que no haya posibilidad de sobrevivir “en sociedad”, y menos en nuestra Argentina, si se dice (y trata de vivir en) la verdad. Por eso, el desafío que se nos presenta, a todos, debemos asumirlo sin miramientos, con valentía y radicalidad.


Tenemos que tomarnos la vida, la del otro y la nuestra, en serio; y comenzar por “dejar de mentir” y luego, poco a poco, a decir la verdad. ¿Alguno tiene miedo de quedarse solo? Que siga siendo, entonces, hijo del mítico “Satanás”… –quien, si no existe, lo inventaron ya los hombres con su mal: con su egoísmo, con su idiotez, con su enfermedad, pues el hombre parece que es el único “un animal enfermizo”, que tiende a la enfermedad… y no a la previsible y necesaria autoconservación de un modo serio y permanente, de acuerdo a como se esperaría de él, dadas las circunstancias de su “evolución cerebral” alcanzada. ¿No es esto verdaderamente una paradoja en la que tal vez debamos pensar?