La vigésimo segunda, última y vigente, edición del Diccionario de
La “globalización” no es sino el modo de llamar a la, clásica y en desuso ya, “tendencia cosmo/polita”, es decir, aquella que invitaba a considerar a los “Estados Modernos” como si fuesen las antiguas “pólis” (“ciudad”, en griego) trascendiendo sus propios límites y pretendiendo extender por sobre sí hacia el “cósmos” (universo)… en un “estado de apertura” sin límites geográficos ni temporales. El fenómeno de “intercambio de mercancías” (o el comercio en general) fue uno de los principales elementos de “unión” y “desunión”, así como antiguamente lo eran las “alianzas políticas” –incluso aquellas que requerían de una “legitimación matrimonial”. Pero hoy, con los avances tecnológicos, el hombre tiene a su disposición otros y más inmediatos, libres, “autónomos” y “a la mano”, elementos de comunicación con “los otros” (habitantes del Universo). El avance técnico puesto al servicio de los medios de trasporte primero, desde el siglo XV, y los medios de comunicación en el siglo XIX y principio del XX han dado comienzo a una “nueva era antropológica” que llega al colmo en lo que he decidido llamar “la revolución cybernética” de fines del siglo XX y principios del XXI. Pues tan vertiginosa, tremenda y poderosamente se ha desarrollado la “Red” de sistemas informáticos, y la computación misma, en los últimos años que hoy ya no es posible a los jóvenes imaginarse un mundo sin “Short Message Service” (o “SMS”, como se les dice al “servicio de mensajería breve”) o la “Chat” (“charla” por computadora) o la “InterNet” (o la “Red Internacional” de comunicación). Con éstos, entre otros medios, las distancias se han acortado y hecho añicos, y las presencias se volvieron “virtuales” y, como una “pandemia”, se ha extendido este fenómeno a lo largo y ancho del “Globo”. Por eso la “globa/lización” hoy nos exige ser considerada desde más puntos de vista que los que nos brinda
Tal vez se debería considerar seriamente la posibilidad de incluir el fenómeno denominado “globalización” dentro de la “antropología” (así como se está trabajando hoy en torno al “multiculturalismo”), porque es un hecho que “el hombre contemporáneo” es un hombre que vive (en un mundo) “globalizado”, en un “cotidianeidad globalizada”, donde la técnica lo pone de continuo por fuera de su propio tiempo y espacio; fracturando estas barreras. Y hasta sería interesante rever la definición planteada al comienzo, por esta otra o algo similar: “la globalización es la tendencia del hombre (antropológica) a extenderse más allá de sus propias posibilidades, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales, incluso al punto de volverse una individuo con una mayor susceptibilidad a perder el sentido de ‘su tierra’, de su historia, de su Cultura, de sí…”. En efecto, y por ejemplo, la “revolución cybernética” de la que somos testigos cada vez que nos echamos a “navegar por
[Ciudad de Buenos Aires © 2009]
No hay comentarios:
Publicar un comentario